Muchas veces me preguntan si prefiero Twitter o Facebook. La verdad es que la pregunta además de ser bastante puñetera (sí, en plan de esas que nos hacían de pequeños de si querías más a mamá o a papá) no tiene una respuesta fácil. Generalmente mi respuesta es “Depende de para qué”.
Poco os puedo contar de Facebook que no sepáis ya; no tengo datos y por lo tanto os doy mi opinión subjetiva pero a día de hoy puede que sea la red social más potente. Twitter es menos conocido (aunque últimamente todo el mundo habla sobre él) y no sabría hasta que punto es una red social, un mundo de microblogging o algo intermedio.
Hace un tiempo leí este artículo de Linda Castañeda (@lindacq) en el que explicaba porque se había borrado de Facebook, y lo cierto es que poco puedo añadir. Personalmente yo tengo muchas de esas “identidades digitales” mezcladas en mi Facebook pero no pienso en borrarlo a día de hoy; porque yo soy así sea o no digital. De cualquier forma creo que ese no es el principal tema. Facebook es recíproco, es decir, que para tener a alguien de amigo, debe ser una decisión mutua. Por este motivo yo lo uso para saber lo que hace la gente que ya conozco. De cualquier forma, también hay usos entre desconocidos, a través de los grupos. Hay muchos usos grupos de profesores en Facebook, entre los que yo recomiendo el grupo Docentes (más de 2500 usuarios a día de hoy). Allí muchos profesores exponen su trabajo e incluso se debate; sin embargo yo lo considero lento.
Claro que eso puede ser porque estoy muy acostumbrada a twitter; aunque mi cuenta tiene unos cuantos años (he podido comprobar que se creó el 14 de agosto de 2007) es sólo desde hace un par de ellos que lo uso activamente. Twitter me sirve de plataforma de debate e información e incluso de difusión del trabajo que realizo y para conocer el trabajo que otros realizan. Es muy dinámico, y genera mucho “ruido” (entendamos como ruido una gran cantidad de mensajes en principio inútiles). Para ser capaz de sacar todo el partido a esta herramienta, hay que acostumbrarse a varias cosas: En primer lugar a usar hashtags, segundo, seguir a gente con elementos en común y tercero a no querer leerlo todo; lo más importante será retwitteado y lo que no se perderá. Twitter me ofrece una capacidad de formación no formal que a día de hoy no me ofrece ninguna otra opción; hace no mucho recuerdo decirle a alguien que lo “malo” que tenía mi twitter era que en el 90% de las ocasiones me enseñaba cosas aunque no quisiera. Esto es porque aunque tengo algunos amigos en twitter, la mayoría de la gente a la que sigo son docentes, ya que ahí tengo algo más delimitada mi “identidad digital”.
Twitter al contrario que Facebook no es reciproco, es decir yo puedo seguir a quien quiera aunque él o ella no me siga a mí; lo cual es genial porque puedo saber lo que hacen señores con los que no voy a cruzar dos palabras en mi vida, y obviamente esto expande muchísimo mi mente: no sólo puedo conocer lo que opina la gente que opina como yo, sino lo que opina gente totalmente opuesta a mi.
Básicamente, mi respuesta a día de hoy a esa pregunta (que me hace bastante gente) es esta, ¿qué responderíais vosotros?




